Patologías de lactancia: Mastitis

Cuando la infección local (galactocele) se generaliza se produce la mastitis. Ésta se manifiesta con dolor, calor y enrojecimiento de la mama. Puede dar fiebre y malestar general con náuseas y vómitos Desde el punto de vista médico, las mastitis constituyen la principal causa de destete precoz. Pueden producirse en cualquier momento de la lactancia, aunque el 75-95% ocurre en las primeras 12 semanas.

La mastitis es una inflamación del seno que puede ocurrir cuando se obstruye un conducto lácteo o se desarrolla una infección mamaria. Esta afección puede volverse muy dolorosa, especialmente si se deja sin tratamiento durante un largo periodo. Durante el tratamiento, el objetivo principal es aliviar el dolor.

Los principios del tratamiento de la mastitis son asesoramiento de apoyo a la madre, vaciamiento eficaz de la leche, tratamiento antibiótico y tratamiento sintomático (antiinflamatorios o analgésicos). Es importante no interrumpir la lactancia ya que agravaría el problema.

Se debería realizar un análisis microbiológico de la leche de cualquier mujer lactante que refiera dolor en el pecho injustificado, grietas y/o mastitis recurrentes, teniendo todos los puntos anteriormente descrito cubiertos se podría proceder a la recogida de muestra de leche destinadas a un análisis microbiológico se debe efectuar mediante expresión manual en un envase estéril; la única precaución previa que cabe considerar es el lavado de las manos con agua caliente y jabón/detergente, y un secado con una toalla limpia o con una toallita de un solo uso.

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Para este tipo de análisis es suficiente con una muestra de 1 ml. El hecho de descartar o no las primeras gotas no parecen afectar al resultado del análisis.

¿Como Aliviar el dolor causado por la mastitis?

1. Amamanta a tu bebé tan seguido como puedas pero con bastante cuidado. Si tu seno se encuentra lleno de leche, el dolor de la mastitis aumentará. Por lo tanto, debes drenar el seno para ayudar a reducir el dolor. El dolor disminuirá si tus pechos se encuentran lo más vacíos posible. Si te resulta muy doloroso amamantar a tu bebé, debes utilizar un extractor de leche.

Comienza a amamantar con el seno adolorido. Si esta acción te resultar demasiado dolorosa, debes comenzar con el otro seno. Una vez que tu leche comience a fluir bien, debes cambiar al seno afectado hasta que lo sientas suave. Si tu bebé no logra acabar la leche del seno durante la lactancia, debes extraerla hasta que el seno se vacíe por completo.

Tu bebé puede mostrarse renuente a succionar el seno afectado. Esto no ocurre porque exista una diferencia en cuanto a la leche, sino que tu bebé sentirá distinta la textura del seno. Extrae un poco de leche del pezón para estimular la lactancia.

2 Utiliza compresas calientes para reducir la inflamación y aliviar el dolor. Aplícalas sobre el seno afectado durante 15 minutos antes de comenzar la sesión de lactancia. De esta manera, ayudarás a reducir la inflamación y harás que la leche fluya más libremente.

Utiliza toallas calientes que se hayan secado recientemente en la secadora para aplicar calor. Además, puedes utilizar paños calientes y húmedos. Debes repetir este proceso por lo menos 3 veces al día.

 3. Toma analgésicos para tratar la fiebre y el dolor. Consulta a tu médico y que éste te indique aquellos analgésicos antiinflamatorios que pueden ayudarte siempre y cuando sean compatibles con la lactancia. Debes buscar aliviar el dolor durante la mastitis para acelerar la curación.

No te recomendamos que utilices aspirina debido a que tiene propiedades adelgazantes de la sangre que pueden afectar negativamente a tu bebé. La aspirina puede hacer que tu bebé contraiga el síndrome de Reye (una enfermedad rara pero grave).

 4. Alternar compresas calientes y frías.  Aunque las compresas calientes estimulan la producción de leche materna, las frías ayudan a aliviar el dolor durante la lactancia al disminuir la producción de leche. Además, las compresas frías adormecen temporalmente el dolor. El calor húmedo (de en un paño caliente) es más eficaz que el calor seco (de una almohadilla térmica, por ejemplo).

Puedes elaborar una compresa fría a partir de cubitos de hielo triturados en una bolsa de plástico y una toalla fina y suave para proteger tu piel. Además, puedes utilizar una bolsa de frutas o vegetales congelados. Sujeta la compresa congelada contra tu seno hasta que se descongele (durante aproximadamente 10 o 15 minutos).

5. Toma duchas o baños calientes con frecuencia durante el día. Masajea el seno afectado mientras te duchas con agua caliente. El calor del agua aumenta la circulación y estimula la curación, mientras que el masaje ayuda a destapar los conductos mamarios. Dirige el agua de la ducha hacia el seno afectado. Configura la temperatura del agua hasta que se encuentre lo más caliente que puedas tolerar. Debes remojar tus senos con sales de baño Epsom para acelerar la curación y aliviar el dolor.

6. Masajea el seno antes de amamantar a tu bebé. De esta manera, aumentarás la circulación y estimularás el reflejo de bajada de leche (lo que permite que la leche fluya libremente). Asegúrate de masajear suavemente. Si manipulas bruscamente tus senos, puedes empeorar la inflamación.

Utiliza dos de tus dedos para encontrar el área de tu seno que más te duela. A partir de este punto, debes frotar suavemente realizando un movimiento circular. Primero debes mover tus dedos hacia la derecha; luego, hacia la izquierda. Repite este procedimiento con regularidad durante el día y desde ángulos diferentes. El masaje ayuda a drenar la leche que se acumula y que obstruye los conductos.

7. Amamanta a tu bebé con frecuencia.Trata de realizar esta operación por lo menos cada 2 horas. Debes vaciar el seno para acelerar aún más la recuperación. Además, un seno lleno produce más dolor, por lo que la lactancia ofrece un alivio natural. Despierta a tu bebé durante la noche y las siestas largas para aumentar sus sesiones de lactancia.

Evita darle el biberón. Aunque el bebé se resista a mamar, debes seguir intentando con regularidad. No te desanimes si tu bebé no quiere lactar. Debes ceñirte a esta recomendación y continuar ofreciéndole tu seno a menudo.

8. Experimenta con varias posiciones para amamantar a tu bebé. De esta manera, ejercerás presión sobre varios conductos mamarios. Puedes incorporar almohadas durante las sesiones de lactancia para que obtengas una mayor comodidad y alivio del dolor.

Te recomendamos que te coloques por encima de tu bebé sobre tus manos y rodillas. Deja que tus senos cuelguen libremente desde tu caja torácica. Inclina tus senos sobre la boca de tu bebé hasta que se prenda de uno. Si estás en público, puedes probar una versión modificada. Coloca a tu bebé sobre tu regazo e inclínate un poco para que tus senos cuelguen. Esta posición drena los conductos de manera más eficiente que cualquier otra.

Recuerda que una obstrucción puede llevarte a una mastitis y esta a un absceso. Como madre lactante debes tener mucha disciplina.

¤.No extraerte hasta tanto la lactancia no esté establecida.

¤ No dejar que pasen mas de 3 horas durante las 24 horas del día sin estimular tus senos.

¤ Revisar tus mamas a diario.

¤ Visitar tu médico para cualquier anomalía a tiempo.

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