Salud a la venta.

Un documental original de Netflix, cuyo director Kirby Dick quiere exponer los peligros de las pocas regulaciones por las que pasan los dispositivos médicos antes de su aprobación. Nos muestra otra cara de la medicina, la cual, solo debe buscar mejorar la salud de las personas.

Implantes anticonceptivos como Essure de Bayer lesionaron para siempre la vida de miles de mujeres, terminando con la chance de vivir su intimidad por lesiones irreversibles. Mallas para hernia de Johnson & Johnson implantadas como dispositivos para tratar problemas ginecológicos y urinarios, terminaron en tragedias. Extracciones de útero asistidas por robots dañaron para siempre la salud de miles de mujeres.

Naturalmente, el film que documenta esos casos puede equivocarse en alguna parte, o incluso en muchos tramos. Pero ¿en todo está equivocado? Las filiales en plaza de esas multinacionales deberían responder con evidencias científicas la información que aporta el documental Salud a la venta (menos expresivo que el título  original: “The Bleeding Edge”) de Kirby Dick. Entretanto obliga a las mujeres a ser más cuidadosas con su salud, sea que los voceros de esas multinacionales respondan o apliquen la estrategia del silencio.

            Me parece importante destacar que muchas de estas complicaciones no son conocidas por la FDA (Food and Drug Administration) la cual es la institución encargada de regular la certificación de estos dispositivos. En el documental se pone en manifiesto como autoridades de la FDA permiten la autorización de estos dispositivos con la mínima evidencia de su eficacia y seguridad.

            Es terrible como la necesidad de innovar en un mercado tan competitivo puede llevarnos a poner en peligro la vida de tantas personas, incluso llevándoles al punto de quedar incapacitadas para trabajar o realizar actividades tan cotidianas como los quehaceres del hogar. No es para nada seguro un dispositivo para controlar la fertilidad de la mujer, sea tan peligroso que incluso le cause reacciones autoinmunes.

            Y como todo buen vendedor, a la hora de promocionar estos productos se dan a conocer todas sus bondades y hasta se exagera un poco acerca de ellas; lo que no se puede decir de los riesgos que puede traer a la salud del paciente. Estas compañías mencionadas en el documental son lo suficientemente millonarias como para pagar algunos millones en demanda, pues ya han ganado varias veces esas cifras antes de ser demandados. Es importante reforzar los organismos que vigilan la puesta en venta de estos dispositivos médicos.

            Ahora bien, en la República Dominicana no existe una ley o algún organismo regulador de esos dispositivos que llegan al país, los cuales en muchas ocasiones son traídos por compañías que luego de fracasar en países más avanzados deciden probar suerte con nosotros. Y nos llenan los ojos tan fácilmente cuando nos hablan de los beneficios económicos que se nos olvida preguntar cuales efectos adversos puede tener para el paciente.

Salud a la Venta

            Después de ver el documental, estoy muy abierta a ver los dispositivos médicos con ojos más críticos. Ahora veo una mujer con implantes de senos y pienso que complicaciones podría tener. También reviso los depresores de lengua a ver si no se va a astillar dentro de la boca del niño.

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