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Problemas de lactancia en la primera semana

La lactancia no siempre es sencilla. En cualquier caso, si estás teniendo problemas, no estás sola. De hecho, un estudio realizado en los EE. UU. con más de 500 madres concluyó que el 92 % de ellas tuvieron dificultades con la lactancia antes del tercer día. Afortunadamente, muchas de estas dificultades son fáciles de resolver. Estas son nuestras soluciones a los problemas más habituales con los que se encuentran las madres durante la primera semana.

Problema 1: dar el pecho provoca dolor

El dolor durante la lactancia suele reducirse a pezones doloridos o sensibles, especialmente tras la «subida de la leche», que se produce entre el segundo y el cuarto día tras el parto. Tu bebé se alimentará cada dos horas, lo que significa que este problema puede empeorar de forma rápida, y muchas madres ven cómo sus pezones se agrietan, sangran o tienen ampollas. ¡Qué dolor!

Soluciones: 

  • Comprueba el agarre de tu bebé. La causa más probable del dolor durante la lactancia es un agarre deficiente del bebé. Tu recién nacido debe tener una porción importante de la parte inferior de la areola (la piel oscura que rodea el pezón) dentro de la boca cuando se alimenta, con el pezón presionado contra el paladar y agarrado suavemente por debajo con su lengua.
  • Acude a un especialista o consultora de lactancia para asegurarte de que la boca y el cuerpo de tu bebé estén bien colocados y que no haya ningún otro problema de agarre. También pueden examinar el interior de la boca del bebé para ver si hay algún problema físico.
  • Prueba diferentes posiciones para dar el pecho. Una posición tumbada, de cuna cruzada, bajo el brazo («balón de rugby») o acostada puede eliminar la presión de las zonas del pecho en las que tengas más dolor.
  • Limpia los pezones dañados suavemente con varios algodones humedecidos en agua después de las tomas para eliminar cualquier suciedad que pueda provocar una infección.
  • Seca los pezones al aire o frótalos suavemente con una muselina o toallita muy limpia y suave, ya que se pueden producir infecciones en condiciones de humedad. Utiliza discos absorbentes desechables o lavables para absorber cualquier pérdida de leche y recuerda que debes cambiarlos de forma regular.
  • Calma el dolor de los pezones. Alivia el dolor y la piel reseca con lanolina en crema ultrapura, o aplica con suavidad unas gotas de tu propia leche. No es necesario quitar ninguna de las dos antes de la siguiente toma. También puedes usar parches de hidrogel directamente de la nevera. Estos apósitos para los pezones enfrían y proporcionan un alivio instantáneo para el dolor, además de crear las condiciones ideales para su curación.
  • Protege tus pezones. Los protectores de pezones evitan que la ropa te roce las áreas doloridas.
  • Sé paciente. El dolor suele remitir después de unos días, cuando tu cuerpo ya se ha acostumbrado a dar el pecho y la succión del bebé se hace más eficiente.
  • Consulta a un profesional sanitario,un especialista o una consultora de lactancia si el dolor mientras das el pecho no remite en unos pocos días. Un dolor continuo en los pezones puede indicar la presencia de una infección que puede requerir medicación.
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Problema 2: mi bebé no se agarra correctamente

Algunos recién nacidos parece que tienen problemas para conseguir un buen agarre. Tal vez sea porque los dos necesitáis algo de tiempo para coordinar vuestros esfuerzos, o porque han nacido de forma prematura, no se sienten bien después de un parto complicado, o porque sus madres tienen pezones planos o invertidos.

Soluciones

  • Busca la ayuda de un especialista o consultora de lactancia que pueda diagnosticar la causa del problema y establecer un plan para solucionarlo.
  • Saca hacia fuera los pezones invertidos o planos. Los formadores de pezones se pueden colocar perfectamente en el interior del sujetador y aplican una ligera presión que ayuda a sacar hacia fuera los pezones para permitir la lactancia.
  • Adopta diferentes posiciones para facilitar el trabajo a tu recién nacido. Necesita sentirse sujeto, cómodo y capaz de respirar para poder alimentarse de forma adecuada. Asegúrate de no sujetar ni presionar su cabeza. Una posición tumbada, en la que el bebé se encarga de agarrarse, le ayuda a utilizar sus reflejos innatos y le facilita la tarea de llegar al pecho y agarrarse.
  • Realiza pequeños ajustes mientras alimentas a tu bebé. En lugar de colocarlo y retirarlo del pecho, lo que puede frustraros a los dos, simplemente asegúrate de que está bien colocado y cómodo. Mantén su cuerpo cerca de ti, sujetándolo bien del hombro para que se sienta seguro.  Deja que su cabeza descanse sobre tu muñeca para que pueda inclinarse ligeramente hacia atrás y tenga más espacio en la nariz para respirar. Su barbilla debe quedar cerca de tu pecho. Si realizar pequeños ajustes no parece mejorar la comodidad de tu bebé, solicita la ayuda de un especialista o consultora de lactancia.
  • Utiliza pezoneras para alimentar a tu bebé. Si tu bebé no se agarra, un especialista o consultora de lactancia puede recomendarte el uso de pezoneras para ofrecerle un objetivo más grande y firme donde agarrarse. En general, las pezoneras deben considerarse una solución a corto plazo.

Problema 3: no tengo suficiente leche materna

En un principio, generarás una pequeña cantidad de leche materna porque los cambios hormonales que activan la producción de leche se producen lentamente, y no finalizan hasta llegar al segundo o cuarto día 2. Esto puede hacer que te preocupes por si tu bebé no está recibiendo suficiente alimentación, pero dado que su estómago es diminuto durante los primeros días y se alimenta con frecuencia, esto no supone un problema. Durante estos primeros días solo tienes que preocuparte si tu bebé pierde más peso de lo esperado y produce muy pocos pañales húmedos y sucios, o si muestra signos de deshidratación. Para obtener una explicación completa acerca de con qué frecuencia tu recién nacido debe mojar o manchar sus pañales, lee Dar el pecho a un recién nacido: qué puedes esperar durante la primera semana.

Soluciones

  • Busca la ayuda de un profesional sanitario, un especialista o una consultora de lactancia que pueda valorar si tienes un problema de suministro de leche. Cuanto antes recibas ayuda, mejor.
  • Alimenta a demanda y no sigas un horario. Durante la primera semana después del parto, tu recién nacido querrá alimentarse al menos cada dos o tres horas (¡puede que más!) tanto durante el día como durante la noche. Esta frecuencia ayuda a establecer tu producción de leche.
  • Cuídate. No siempre es fácil con un recién nacido, pero intenta descansar cuando puedas, come bien y busca toda la ayuda posible con las tareas domésticas y con cualquier otro niño mayor para que puedas centrarte en la lactancia.
  • Intenta extraer leche. Si tu bebé se alimenta a menudo y a pesar de ello no gana peso, un especialista o consultora de lactancia puede recomendarte la extracción para establecer tu suministro de leche. Si aún no se ha producido la subida de la leche, el extractor de leche eléctrico doble para uso hospitalario Symphony de Medela cuenta con un programa de iniciación («Initiate») que imita el modo en el que un recién nacido se alimenta durante los primeros días.
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Problema 4: mis pechos están muy llenos y duros

Cuando se produzca la subida de la leche, notarás que tus pechos están más llenos y firmes. Si tu bebé se alimenta bien y con frecuencia, esta situación debería superarse sin problemas. No obstante, los pechos de algunas mujeres se endurecen en exceso, y pueden estar más sensibles, incómodas e incluso sentir dolor: un problema que recibe el nombre de congestión mamaria. Los pechos congestionados también pueden notarse muy calientes debido a la actividad que se produce en su interior: ¡es como un atasco de tráfico! Aunque se trata de una situación temporal, que a menudo dura de 24 a 48 horas, la congestión también puede dificultar a tu bebé el agarre, ya que tus pezones se aplanan

Soluciones

  • Alimenta a tu bebé con frecuencia. Intenta darle el pecho al menos de 8 a 12 veces cada 24 horas. Este es el tratamiento principal para este problema. Si necesitas más consejos, lee nuestro artículo sobre la congestión mamaria 
  • Acude a un profesional sanitario, especialista o consultora de lactancia si los síntomas duran más de 48 horas, si tienes fiebre o si tu bebé no puede tomar el pecho debido a la congestión.
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Problema 5: mis pechos pierden leche

Los pechos con pérdidas de leche son muy habituales durante los primeros días de lactancia, tras la subida de la leche. Puede que pierdas leche de un pecho cuando alimentes a tu bebé con el otro, cuando te tumbes boca abajo para dormir o cuando algo estimule tu reflejo de salida de leche de forma accidental, como la presencia de otro bebé llorando en el supermercado. Las pérdidas suelen remitir después de unas seis semanas.

Soluciones

  • Protege tu ropa mediante el uso de discos absorbentes desechables o lavables en el interior del sujetador, tanto por el día como por la noche.
  • ¡No pierdas ni una gota! Las copas para recoger la leche se colocan dentro del sujetador y recogen cualquier pérdida leche. Resultan útiles cuando la pérdida es excesiva para los discos absorbentes, o si un pezón tiende a gotear mientras alimentas a tu bebé con el otro. Si quieres guardar la leche recogida, puedes hacerlo, pero utiliza solamente la leche recogida durante una toma. Guarda la leche en un contenedor estéril y, si no vas a dársela a tu bebé justo después de recogerla, colócala en el frigorífico inmediatamente y utilízala antes de que pasen 24 horas. No utilices copas para recoger leche durante más de dos o tres horas cada vez.

Problema 6: creo que produzco demasiada leche

¡En ocasiones, cuando la leche sube, sube de verdad! Puede que tengas un suministro excesivo de leche, de carácter temporal, durante las primeras semanas, pero esta situación remitirá pronto. Hasta entonces, puede que sientas dolor en los pechos y que estén duros la mayor parte del tiempo, incluso después de una toma, y es posible que pierdas una gran cantidad de leche. Tu bebé puede toser y chisporrotear con la fuerza de la salida de la leche, vomitar al moverlo tras las tomas y sentir incomodidad en la tripa, con heces explosivas, espumosas y verdosas. Todo esto sugiere que tienes demasiada leche, pero este problema se solucionará por sí solo en cuanto tus pechos se adapten a su nuevo trabajo.

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Soluciones

  • Extrae algo de leche manualmente al iniciar cada toma para reducir la fuerza de la salida de la leche.
  • Prueba la posición de lactancia tumbada para que tu bebé pueda controlar mejor el flujo de leche. O utiliza la posición de cuna: sujeta al bebé por los hombros, asegurándote de que su cabeza quede ligeramente inclinada hacia atrás, descansando sobre tu muñeca. Su cuerpo reposará sobre el tuyo, inclinado hacia abajo en diagonal.
  • Sé delicada y paciente. Deja que tu bebé descanse y digiera la leche, tanto durante como después de una toma. Si lo mueves demasiado o muy rápido, podría sentir náuseas. A medida que vaya creciendo, irá acostumbrándose al flujo, que en cualquier caso se ralentizará.
  • Utiliza una toallita o un paño de muselina para limpiar la salida brusca de leche si tu bebé se agobia cuando la leche empieza a salir, y coloca una copa para recoger la leche en el otro pecho para recoger cualquier pérdida de leche.
  • Solicita el consejo de un especialista o consultora de lactancia si sigues teniendo dificultades después de varias semanasEllos valorarán la situación y te podrán aconsejar dar solo un pecho o restringir la alimentación si necesitas reducir tu suministro de leche.

Espero que esto te haya ayudado, si tienes alguna duda puedes dejarme tu comentario. También te invito a seguirme en mis redes sociales Pinterest, Facebook, Twitter e Instagram. Saludos.

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Ejercicio y lactancia

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La actividad física durante la lactancia no solo es posible, sino también muy beneficiosa para la madre que acaba de tener un hijo, pero siempre que se realice según las pautas que recomiendan los especialistas.En base a ellas, este artículo responden a tres preguntas frecuentes sobre el ejercicio y la lactancia: ¿cuándo se puede empezar?, ¿qué beneficios tiene en el posparto? y ¿afecta a la producción de leche? También se proporcionan diez consejos imprescindibles para hacer ejercicio durante la lactancia.

Photo by Valeria Ushakova on Pexels.com

Ejercicio durante la lactancia: ¿cuándo empezar?

La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomienda no comenzar a realizar ejercicios intensos hasta al menos seis semanas después del parto, ocho si este ha sido por cesárea.

Hasta ese momento, la madre puede empezar a ejercitarse de forma moderada, con estiramientos suaves, ejercicios para reforzar los músculos del suelo pélvico o pequeños paseos. Pero siempre poco a poco, de modo que se incremente la intensidad del ejercicio de manera paulatina.

En este primer periodo los especialistas aconsejan evitar ejercicios que produzcan impactos en las zonas que más han sufrido durante el embarazo y parto, como los abdominales clásicos, y en aquellas más sensibles durante la lactancia, es decir, los pechos.

¿Qué beneficios tiene el ejercicio tras el parto?

El ejercicio regular practicado según las directrices recomendadas para cada etapa de la mujer es siempre beneficioso, y durante la lactancia no podía ser menos.

Además de contribuir de manera significativa a perder la grasa acumulada durante la gestación, Marta Díez Gómez, del Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, apunta otros efectos positivos: mejora de la función cardiovascular, ayuda a la mineralización ósea e incrementa tanto la fuerza como la flexibilidad muscular.

Pero los beneficios de la actividad física van más allá. Esta especialista recalca también que durante el posparto y la lactancia el ejercicio ayuda a la reciente madre a «reducir el estrés y la ansiedad», tan frecuentes durante esta etapa. Asimismo, «aumenta la autoestima y produce sensación de bienestar a la madre gracias a la liberación de endorfinas».

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¿Afecta el ejercicio a la producción de leche?

La práctica de ejercicio moderado durante la lactancia no afecta ni al volumen ni a la composición de la leche materna.

Sin embargo, los especialistas subrayan que hacer ejercicios físicos intensos, en especial si la madre lactante no tiene entrenamiento previo, sí puede repercutir de forma negativa. Díaz apunta que, en estos casos, sí «puede producir un descenso en el volumen de la leche y un aumento de su contenido en ácido láctico». Esta sustancia tiene un sabor agrio y amargo que contrasta con el característico sabor dulce de la leche materna, de modo que puede provocar el rechazo por parte del bebé.

No obstante, una investigación realizada en la Universidad de New Hampshire (EE.UU) para evaluar la reacción de los niños a la leche materna después de la práctica de ejercicio intenso y moderado concluye que no existen diferencias ni en la cantidad de leche que toma el bebé ni en su reacción ante la misma. Eso sí, los científicos recomiendan que se ofrezca el pecho al pequeño al menos una hora después de haber practicado el ejercicio, y que este, por tanto, sea moderado.

Otro aspecto que las madres deben considerar a la hora de ejercitarse durante la lactancia es la sudoración. Tal como señala la Asociación Española de Pediatría, el sudor, que posee un alto contenido en sodio, tiene un sabor salado. Si queda impregnado en la piel del pecho «también puede contribuir a que el niño lo rechace». Para evitarlo, lo conveniente es que la madre tome las medidas de higiene necesarias para que el pecho esté limpio y seco durante el amamantamiento.

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Ejercicio y lactancia: diez consejos

  • Evitar la práctica de ejercicios que puedan causar traumatismos en los pechos.
  • Si es posible, hacer ejercicio después de la toma del bebé: las mamas estarán menos llenas y la madre estará más cómoda.
  • No iniciar la actividad sin un calentamiento previo. Comenzar con una intensidad moderada e incrementarla de forma paulatina.
  • Utilizar un sujetador deportivo que mantenga firme el pecho durante el ejercicio, preferiblemente de algodón.
  • Tener control sobre los propios límites y evitar la sensación de cansancio extremo o fatiga.
  • Beber abundante líquido durante y después de la actividad para evitar la deshidratación.
  • No hacer natación en el puerperio inmediato (primeras seis semanas tras el parto) por el peligro de sufrir endometritis puerperal, un proceso infeccioso que puede afectar a las mujeres en el posparto.
  •  No obsesionarse con la pérdida rápida de peso durante la lactancia. Dar el pecho ayuda a adelgazar y más aún si se combina con el ejercicio moderado durante esta etapa.
  • Evitar el levantamiento exagerado de pesas de la parte superior del cuerpo, ya que puede producir dolor en las mamas.
  •  Si no se puede dejar al niño al cargo de otra persona, también se puede practicar ejercicio en su compañía, pasear, correr con el cochecito adecuado e, incluso, acudir a un gimnasio para madres y bebés.
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Posiciones de lactancia

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Lactancia Bebés prematuros

Cuando una pareja decide tener un hijo se imagina que será un bebé a término, sano, activo, que se incorporará a la familia de inmediato. Estas expectativas se truncan bruscamente si el bebé nace antes de tiempo. El prematuro será separado al instante de sus padres y se le colocará en una incubadora. Cuanto más […]

Bobo y lactancia

Las madres con frecuencia preguntan si pueden usar bobo o chupete mientras están amamantando. Algunas quieren usarlo para calmar al bebé, otras tienen miedo de usarlo. Qué factores se debe considerar?

La lactancia materna requiere práctica. Aprender a sostener y apoyar a su bebé en una posición cómoda también requiere coordinación y paciencia.

Sin embargo, vale la pena el esfuerzo por encontrar una posición que funcione para usted y su bebé. Después de todo, ustedes dos pasarán horas  amamantando  todos los días.

Estas son algunas de las posiciones probadas con el tiempo que se pueden probar, además de consejos para hacer que la lactancia funcione sin problemas

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El soporte de la cuna.

Ilustración de una mujer amamantando en posición de cuna.

Esta posición clásica de amamantamiento requiere que usted acuna la cabeza de su bebé en la curva de su brazo.

  1. Siéntese en una silla con apoyabrazos de apoyo o en una cama con muchas almohadas. Descanse los pies sobre un taburete u otra superficie elevada para evitar inclinarse hacia su bebé.
  2. Sosténgale en su regazo (o sobre una almohada en su regazo) de modo que esté recostada de costado directamente hacia usted. Si está amamantando en el seno derecho, apoye la cabeza en su antebrazo derecho. Extienda el antebrazo y páselo por la espalda para sostener su cuello, columna y parte inferior. Asegure sus rodillas contra su cuerpo a través o justo debajo de su seno izquierdo. El bebé debe estar acostada horizontalmente o con un ligero ángulo.
  3. Guíe la cabeza de su bebé para que se incline un poco hacia atrás con la boca abierta para establecer un buen cierre .

Mejor para: bebés nacidos a término que nacieron por vía vaginal. Algunas madres dicen que esta retención hace que sea difícil guiar la boca del recién nacido hacia el pezón, por lo que es posible que desee esperar para usar esta posición hasta que se sienta más cómoda con la lactancia materna, generalmente cuando su bebé tiene entre 4 y 6 semanas de edad. Las mujeres que han tenido una cesárea pueden encontrar que ejerce demasiada presión sobre su abdomen.

El cuna cruzada.

Ilustración de una mujer amamantando en posición de espera cruzada.

También conocida como la retención de la base cruzada, esta posición difiere de la retención de la base en que los brazos cambian de función.

  1. Si está amamantando de su seno derecho, use su mano izquierda para apoyar la cabeza de su bebé.
  2. Con su pulgar y dedos detrás de su cabeza y debajo de sus orejas (recuerda que los bebés recién nacidos no sostienen su cabeza).
  3. La mano libre la usa para sostener el pecho que va a ofrecer, pon la mano en forma de U sin pinzar el seno. La idea es llevar el pezón a la boca del bebé. Los dedos no deben toar la areola.

Pon el pezón cerca de su nariz para que te huela. El bebé hará un movimiento hacia los lados. Es descubriendo a su madre. Abrirá la boca y podrás entrar el pezón. No creas que lo ahogas por entrar mucho el pezón. Se necesita que entre gran parte de la areola en la boca para una succión efectiva.

Lo mejor para: recién nacidos, bebés pequeños y bebés que tienen problemas para prenderse del seno.

El embrague o la pelota de fútbol.

Ilustración de una mujer amamantando en la posición de embrague o fútbol.

Como su nombre indica, metes a tu bebé debajo del brazo (en el lado del que amamantas) como si fuera un balón de fútbol o un bolso.

  1. Coloque a su bebé a su lado, debajo de su brazo, sostenido por una almohada. Ella debe estar acostada boca arriba, su nariz al nivel de su pezón.
  2. Apoye el brazo sobre la almohada y apoye los hombros, el cuello y la cabeza de su bebé con la mano y el antebrazo.
  3. Con el pulgar y los dedos detrás de la cabeza y debajo de las orejas, dirija la boca hacia su pezón, con la barbilla primero, para establecer un buen cierre. Espera que abra bien la boca antes de intentar entrar el pezón.

Lo mejor para: si ha tenido una cesárea (para evitar que el bebé ejerza presión sobre los puntos de sutura). Y si su bebé es pequeño o tiene problemas para engancharse, esta sujeción le permite guiar su cabeza hacia su pezón. También funciona bien para las mujeres que tienen senos grandes o pezones planos , y para las madres de mellizas que amamantan a ambos bebés a la vez.

La posición acostada de lado.

Ilustración de una mujer amamantando en posición recostada.

Aunque no verá a las mujeres amamantando en público de esta manera, es una posición popular para muchas madres lactantes cuando están en casa.

La posición acostada de lado también le facilita retirarse si su bebé se duerme sobre el pecho. Solo asegúrese de llevarlo a un lugar seguro para dormir, y nunca lo deje solo en una cama o sofá para adultos.

  1. Acuéstese de lado en la cama con una almohada debajo de la cabeza y una entre las rodillas dobladas, si lo desea, para mantener la espalda y las caderas en línea recta.
  2. Con su bebé frente a usted, acérquelo, permitiendo que su cabeza se incline ligeramente hacia atrás para que pueda abrir la boca. Descansa tu cabeza en tu brazo inferior.
  3. Si su bebé necesita estar más alto y más cerca de su pecho, use su brazo superior para acunarlo, con la mano debajo de las orejas. Asegúrese de no presionar la parte posterior de su cabeza. No debe esforzarse para alcanzar su pezón, y usted no debe inclinarse hacia él.

Lo mejor para:  si se está recuperando de una cesárea o un parto difícil, sentarse es incómodo o está amamantando en la cama.

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El asimiento del koala

Ilustración de una mujer amamantando en la posición de espera koala

Una vez que lo mantenga presionado, puede querer probarlo mientras su bebé está amarrado a usted en un transportador suave para amamantar sin usar las manos. Si esto funciona para usted y su bebé, es posible que nunca regrese.

  1. Sostenga a su bebé firmemente erguido, con las piernas extendidas sobre su pierna y su cabeza alineada con su pecho.
  2. Su cabeza se inclinará naturalmente hacia atrás cuando se aferre. Asegúrese de apoyar su cabeza y de mantener un brazo alrededor de ella en todo momento, hasta que tenga la edad suficiente para sostenerse.

Mejor para: bebés con reflujo, ya que amamantar verticalmente puede ser más fácil para su digestión. Si puedes dominar esta retención en un transportista, es una posición ideal para las mamás activas.

La espera relajada

Ilustración de una mujer amamantando en la posición reclinada.

La investigación muestra que amamantar en una posición reclinada puede estimular los reflejos de alimentación en las madres y los bebés.

  1. Acuéstese en una posición semi-reclinada. Asegúrese de que su cabeza y sus hombros estén apoyados.
  2. Coloque a su bebé boca abajo sobre su estómago con sus brazos abrazando su pecho. La gravedad debe mantenerlo en la posición ideal y lo ayudará a profundizar su cierre.

Ideal para: madres con pezones adoloridos o bebés con un cierre difícil . Esta es también una excelente posición para las madres que desean un abrazo agradable y relajante. Es posible que este agarre se sienta bastante natural para usted y su bebé.

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La bodega relajada post-cesárea.

Ilustración de una mujer amamantando en la relajada posición cesárea.

Esta retención quita la presión de su sitio de incisión y le permite disfrutar de una posición semi-reclinada. Puede parecer un poco gracioso, pero como el pecho es un círculo, puede abordarse desde cualquier lado.

  1. Encuentre un lugar cómodo donde pueda sentarse en un ángulo de 45 grados y recibir un apoyo total.
  2. Coloque a su bebé sobre su hombro de modo que su cabeza quede frente a su pecho y su boca esté alineada con su pezón.
  3. Asegúrese de que usted y su bebé estén bien ajustados y seguros antes de guiarla para que se enganche.

Lo mejor para: madres lactantes que desean sentarse y relajarse después de una cesárea reciente.

El agarre gemelo

Ilustración de una mujer amamantando en posición de espera gemela.

Amamantar a los gemelos significa que usted producirá mucha leche y necesitará mucho apoyo, literal y figurativamente.  

  1. Coloque una almohada o cojín grande en su regazo para ayudarlo a acunar a los dos bebés a la vez.
  2. Si es posible, tenga a alguien cerca que pueda pasarle sus bebés una vez que esté preparado. 
  3. Coloque a un bebé debajo de cada brazo con sus cabezas mirando hacia sus senos. Use sus brazos y manos para apoyar sus espaldas y cabezas. Asegúrese de que los dos bebés estén lo suficientemente cerca del pecho para obtener un cierre cómodo.

Mejor para: gemelos de enfermería. Esta retención podría salvar tu cordura si eres la madre de los múltiples.

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Consejos para cada posición de lactancia.

Apoye su cuerpo
Elija una silla cómoda con reposabrazos y use almohadas, muchas de ellas, para apoyar la espalda y los brazos. (La mayoría de los sofás no son lo suficientemente de apoyo.)

Apoye sus pies también, para evitar inclinarse hacia su bebé. Un reposapiés, una mesa de centro o una pila de libros pueden funcionar. Una almohada o una manta doblada en su regazo también puede evitar que se agache.

Cualquiera que sea la posición de lactancia que use, asegúrese de llevar a su bebé a su pecho, en lugar de hacerlo al revés.

Apoye sus senos
Sus senos se hacen más grandes y más pesados ​​durante la lactancia. Mientras amamanta, use su mano libre para sostener su seno con una retención en C (cuatro dedos en un lado del seno y el pulgar en el otro lado) o una retención en V (los dedos índice y medio están desplegados en ambos lados de la pecho) sin hacer mucha presión.

Nota: mantenga sus dedos por lo menos 2 pulgadas detrás del pezón y la areola para que su bebé pueda tener un pestillo completo.

Apoye a su bebé

El sentirse cómodo y seguro ayudará a su bebé a amamantar de manera feliz y eficiente. Use sus brazos y manos, además de almohadas, para apoyar la cabeza, el cuello, la espalda y las caderas de su bebé se mantengan en línea recta. Al principio, el contacto piel con piel es mejor, utilizando una manta para mantener a su bebé caliente cuando sea necesario. Eventualmente, también puedes amamantarlo mientras estás  envuelto con sus brazos a los lados.

Varíe su rutina
Experimente con  posiciones de amamantar  para encontrar a sus favoritos. Un cierre profundo y cómodo lo ayudará a evitar el dolor en el pezón. Muchas mujeres alternan regularmente las posiciones de lactancia materna para evitar que se  obstruyan los conductos de leche . Debido a que cada agarre ejerce presión sobre una parte diferente de su pezón, la variedad también puede ayudarlo a evitar los pezones doloridos .

Otro consejo: alterne qué seno amamantar desde el principio  de cada alimentación para aumentar la producción de leche .

Relájese, luego cuide.
Respire hondo, cierre los ojos y tenga pensamientos tranquilos y calmados. Mantenga un vaso o botella de agua a mano para beber mientras amamanta: mantenerse hidratado le ayuda a producir leche.

¿Hora de parar? 
Idealmente, su  bebé decidirá que ha tenido suficiente  cuando drena uno o ambos senos. Si necesita sacar a su bebé del seno mientras lo alimenta, inserte suavemente el dedo meñique en la comisura de la boca, estirándose entre las encías para interrumpir la succión (que puede ser notablemente fuerte).

Trate de evitar quedarse dormido

La lactancia materna ayuda a proteger a su bebé contra el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) . Sin embargo, la Asociación Americana de Pediatría (AAP) recomienda que no se duerma con su bebé porque podría volcarse sobre él. Si cree que podría quedarse dormida mientras amamanta, alimente a su bebé en la cama en lugar de hacerlo en un sofá o una silla acolchada, ya que son más peligrosos porque los bebés pueden quedar atrapados entre los cojines.

Además, asegúrese de que no haya almohadas, mantas, sábanas u otros artículos en la cama que puedan obstruir la respiración de su bebé o causar un sobrecalentamiento. Si se duerme, lleve a su bebé a su propia cama tan pronto como se despierte.

Cuéntanos cual es tu posición de lactancia favorita.

Espero que esto te haya ayudado, si tienes alguna duda puedes dejarme tu comentario. También te invito a seguirme en mis redes sociales Pinterest, Facebook, Twitter e Instagram. Saludos.

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