Destete respetuoso

La OMS recomienda mantener la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad, luego se iniciará la introducción de otros alimentos; sin embargo, la leche materna será el principal alimento hasta cumplir el primer año, igualmente sugiere continuar ofreciendo el seno hasta los 24 meses de vida y a partir de ahí hasta que la madre y el niño decidan dejarlo.

Razones para destetar

Hay algunas razones principales, que no tienen razón 100%, por las que las madres quieren destetar:

La primera es la sensación de no producir leche suficiente, intenta confiar en ti misma. El 99% de los casos la madre produce leche suficiente para su bebé.

La segunda causa en alguna enfermedad por la que, un médico te indica algún tratamiento, simplemente decidimos quitar la lactancia. Pues solo debes ir a http://www.e-lactancia.org y revisar si los componentes son compatibles con la lactancia

El alcohol. Algunas madres deciden destetar porque tomaron alcohol durante la noche, luego pasan todo el día esperando que salga de su organismo; mientras tanto, ofrecen fórmula y cuando intentan dar el pecho, su bebé tiene confusión tetina pezón y ya se acabó,no lo vuelve a intentar.

Al final, es decisión de ambos.

Si no estas destetando por algún evento que lo amerite inmediatamente, yo te recomiendo lo hagas de manera gradual. Que tanto tu hijo como tu esten de acuerdo. Así se evita traumas psicológicos importantes. Recuerda que amamantar no solo amerita la salida de leche, también involucra sentimiento de pertenencia, apego, protección.

Recuerda que no debes destetar abruptamente a tu bebé pues puede traerle problemas graves tanto en su nutrición como en su autoestima, te recomiendo que cuando decidas destetar lo hagas gradualmente. Puedes iniciar por quitarle el seno por las tarde ofreciendo otras meriendas. Lo mejor es no ofrecer, no negar… es decir, si lo pide le das el seno pero no preguntes si lo quiere.

También puedes empezar a usar ropa un poco incomoda para amamantar, cuestión de que vaya alejándose poco a poco del seno. Recuerda no hablarle mentiras, no le enseñes que engañar es bueno.

La decisión de interrumpir la lactancia materna es la mayoría de las veces de la propia mujer, y las causas están relacionadas con dificultades en la lactancia (poca leche, hambre del bebé) y con dificultades personales.

Muy importante que sepas: al menos que se trate, como ya dije, de alguna enfermedad y que los medicamentos no sean compatibles. Tu bebé debe er quien abandone la lactancia. Sí, tu bebé debe estar de acuerdo. Porque respetarle su decisión es muy buena forma de darle su lugar en la relación madre-hijo. Le estas ayudando a crecer como persona.

No destetes pensando en dormir toda la noche. No destetes pensando que tu hijo/a va a comer más. No destetes a tu hijo/a para hacerlo “menos apegado”, “menos tímido”, “menos inseguro”. No destetes porque tu pareja quiere, porque tu mamá y tu suegra insisten “¿hasta cuándo?”, porque la/el pediatra ya te lo dijo mil veces. El destete no es garantía de nada, excepto de que no habrá más lactancia.

El sueño va a mejorar de forma progresiva, requiere de comprensión y mucha, mucha paciencia. La alimentación pasa por etapas, pero por regla general la lactancia no altera el apetito. Después de todo, la leche materna es mucho más que alimento y tu hijo/a no siempre va a mamar por hambre.
La lactancia (mal llamada) prolongada no causa inseguridad. Inseguridad causa retirar lo que más necesita de forma abrupta, cuando no es momento… no tuyo ni el de tu cría. Tu hijo/a no va a ser dependiente por tomar teta. Y la timidez, en todo caso, es un rasgo de personalidad, que nada que ver con la lactancia.  Descubrir el mundo tiene de esas cosas también …. es imperioso respetar el tiempo de nuestros hijos/as también en el aspecto social.

El destete no mejora la vida sexual ni las parejas se rompen por dar la teta. Todo tiene su tiempo y lugar. Y, sí, un día tu hijo/a no va a mamar más y va a dormir en su cuarto (si así lo desean) o en la casa de los abuelos. Y créanme, ese día llega más rápido de lo que ustedes piensan… Desteta sólo porque sientes que llegó la hora. Sea por agotamiento o impulsada por el sentimiento de haber cumplido una etapa. Cada mujer sabe. Por supuesto, siempre considerando las necesidades y los tiempos de nuestros hijos y sin olvidar que la leche materna es oro líquido el mejor y más completo alimento del mundo y que nuestros hijos se benefician de él, incluso con el paso de años… Y vamos a apoyarnos, a no juzgarnos, a abrazarnos y a entender que los tiempos del mundo no siempre son los propios.

Destete forzoso

En algunas ocasiones el destete se hace inevitable por causas médicas u otras (enfermedad grave de la madre o el niño, accidente, situación de emergencia, separación prolongada, etc).

Cuando el destete ha de ser impuesto, por un motivo totalmente justificado, antes de que la madre o el niño estén preparados para ello, ambos necesitarán apoyo y comprensión.

De todas formas, antes de tomar esa decisión, sería de gran importancia buscar información contrastada sobre la necesidad de ese destete, ya que con demasiada frecuencia se tiende a inhibir lactancias sin una justificación científica real.

Conviene saber que los medicamentos realmente incompatibles con la lactancia son muy pocos y las enfermedades que contraindican la lactancia son menos aún.

Destete voluntario

El destete puede ocurrir a iniciativa de la madre o del niño. En situaciones ideales sería deseable que el destete se produjera de mutuo acuerdo y fuera un proceso tan satisfactorio y enriquecedor como la lactancia, pero esto no siempre sucede.

La decisión sobre el momento del destete puede tener grandes variaciones de una madre a otra y también de un niño a otro.

En ocasiones la madre puede sentir deseos de poner fin a la lactancia antes que su hijo esté preparado para aceptarlo. Otras veces quien decide ponerle fin puede ser el niño a pesar de que su madre no tuviera ningún inconveniente en continuar.

Sea cual sea el momento en que uno de los integrantes de la pareja lactante desea ponerle fin, o sean cuales sean los motivos, es importante recordar que se trata de una opción personal y que todas son respetables.

Destete a iniciativa del niño

Si el destete sucede a iniciativa del niño va a ser él quien marque la pauta.

Algunos niños simplemente un buen día deciden que no quieren mamar más.

Otros lo hacen más despacio, paulatinamente se van desinteresando por la lactancia materna, reduciendo la demanda hasta que ésta cesa por completo. Los hay que primero maman solo una vez al día, luego una vez cada varios días, hasta que simplemente dejan de pedir.

Un nuevo embarazo puede tener un papel en el destete del hijo anterior. Debido a los cambios de la leche durante el embarazo (menor volumen, distinto sabor) muchos niños se destetan solos en esta época. Otros prefieren seguir mamando, y continuar haciéndolo tras el nacimiento del nuevo hermano. A esta situación de dos niños de diferentes edades mamando a un tiempo se la ha llamado “lactancia en tándem”.

Destete a iniciativa de la madre

Una madre puede tener diversas razones para desear finalizar la lactancia materna; desde razones médicas, emocionales, presiones familiares, sociales, etc.

El momento en que una madre empieza a desear el cese de su lactancia es también muy variable. A algunas les puede suceder a los pocos días o meses, a otras al cabo de varios años.

En cualquier caso, de ser posible, siempre es preferible un destete gradual a un destete brusco. Este último puede generar ingurgitación mamaria (pechos hinchados, duros y doloridos) e incluso obstrucciones, mastitis e incluso abscesos(inflamación e infección más o menos severa del pecho tras disminuir el drenaje), que no ocurrirían si se permitiese la adaptación de la mama a la disminución progresiva de la succión, como ocurre durante el destete gradual (a menor succión, menor producción, hasta que ésta cesa por completo). Desde un punto de vista emocional el destete gradual también es más fácil para el niño.

El destete supone mucho esfuerzo, y madres que han destetado activamente a sus hijos suelen decir que no les quedaba mucho tiempo libre, ya que tenían que emplearlo en distraer a sus hijos de otro modo.

Los niños que son destetados antes de superar su necesidad de mamar pueden empezar a chuparse el dedo o incluso a usar chupete si se le ofrece, siendo sustitutos del amamantamiento que pueden proporcionar cierto consuelo a un niño frustrado por el destete.

La noche puede ser un momento especialmente difícil para un pequeño que espera mamar y no puede entender la reticencia de su madre; a esa hora pocos de la familia van a estar especialmente racionales y pacientes; el padre puede hacer que el proceso nocturno sea mejor tolerado, proporcionando los cuidados nocturnos al pequeño.

Hay que aceptar la protestas del niño si llega el caso, tiene derecho a quejarse si le quitan algo que era importante para él. Ofrecerle apoyo y consuelo facilitará que al final lo asuma.

Del mismo modo hay que aceptar la decisión de la madre sean cuales sean sus razones. Amamantar es cosa de dos y si uno no quiere seguir está en su derecho también. La lactancia materna no debería ser nunca un sacrificio.

Ideas y sugerencias para acelerar un destete

No ofrecer, no rechazar

No garantiza el tiempo que pueda prolongarse el destete. Es el menos doloroso para el niño.

Distracción

Se trata de identificar los momentos, lugares y circunstancias en los que el niño suele pedir el pecho, y anticipar alternativas al amamantamiento, para que el niño dirija su atención hacia algo nuevo y atractivo en vez de hacia la pérdida de algo entrañable como mamar.

Sustitución

Se ofrece comida o bebida al niño para evitar que pida el pecho por hambre. No se trata de sobornarlo con golosinas para que deje el pecho. Sólo funcionará cuando el niño tenga hambre. Hay que tener en cuenta que los niños también maman por afecto hacia su madre, para sentir su cercanía, por consuelo si están cansados, frustrados o con miedo.

Aplazamiento

Con un niño que ya nos entiende se puede negociar el demorar una toma. El niño debe ser lo bastante maduro para aceptar la espera. Se le puede ofrecer algo que le mantenga contento mientras tanto.

El destete por abandono, es decir que la madre se separe del niño por unos días, no es recomendable, ya que el niño no solo se ve privado bruscamente de la leche de su madre, sino también de su presencia, que es vital para su salud afectiva y emocional.

Si la madre no quiere o puede hacer un destete paulatino y desea interrumpir la lactancia lo más rápido posible, en todas las culturas y épocas se encuentran testimonios de estrategias variadas.

Poner tiritas en los pezones y decirle al niño que las tetas están enfermas, untar los pezones con cremas con un color, olor o sabor que resulte desagradable para el bebé, etc., son las más habituales.

Por ejemplo, en algunos países, las madres se untan el pezón con aloe vera ya que parece ser que su sabor no gusta a muchos niños. Estas estrategias no son ni buenas ni malas, mejores o peores, simplemente pueden ser eficaces.

Procesando…
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El destete natural

Algunas personas creen que si el niño no es activamente animado a destetarse, no lo hará nunca por sí mismo; sin embargo, esta idea es errónea, como lo demuestra el hecho de que en sociedades en que se permite al niño mamar tanto tiempo como quiera, acaba por destetarse él solo.

En la mayoría de sociedades humanas el destete suele ocurrir pasados los 2 o 3 años de edad; en nuestra cultura ocurría así hasta hace poco más de un siglo. Los acontecimientos que han condicionado en nuestro medio el rechazo cultural hacia la lactancia más allá del primer año son complejos, pero no dejan de ser cuestiones culturales, que no tienen que ver con las necesidades biológicas o psicológicas del niño.

Está muy extendida la creencia de que a partir de una cierta edad la leche materna no alimenta, que el niño mayor que mama es por vicio, o que prolongar la lactancia afecta negativamente el desarrollo psicológico del niño. Estas creencias han llegado a calar profundamente en la mayoría de las personas, incluyendo médicos, psicólogos y pedagogos.

Esta presión cultural en contra es el principal inconveniente de la que se ha denominado “lactancia prolongada”; en algunos países, como Estados Unidos, es algo tan inusual que algunos han llegado a verla como una perversión. Existen casos de madres acusadas de abusos contra sus hijos.

De hecho, el estigma social de continuar amamantando a un niño que ya camina o que va a la escuela fuerza incluso a madres seguras de sí mismas a hacerlo en la clandestinidad; los que más han dañado la lactancia prolongada han sido los profesionales de la salud, dando información sin base científica real, a la vez que desalentando a las madres que han querido prolongar la lactancia.

Cada especie de mamíferos tiene una edad en la que el destete ocurre de forma natural, que probablemente esté condicionada genéticamente, aunque en nuestra especie es difícil deslindar lo cultural de lo biológico.

Cambios en la leche durante el destete

Existe la creencia popular de que a una determinada edad del niño la leche materna pierde sus propiedades nutritivas. Esto no sólo no es así, sino que no existe ningún alimento que aisladamente supere el valor nutritivo de la leche. Si que la pueden superar en algún nutriente en concreto (por ejemplo, el hígado la supera en hierro, la papaya en vitamina C y la carne de buey en proteínas) pero no en todos a la vez; de manera que la leche materna sigue siendo el alimento más nutritivo de cuantos pueda tomar un niño, aunque tenga tres o cuatro años.

Existen algunos estudios que evalúan los cambios en la composición de la leche materna durante el proceso del destete, en ellos se demuestra que el volumen de leche disminuye en proporción a la cantidad de otros alimentos que tome el niño (a menor hambre, menor succión y menor producción de leche). La concentración de proteínas aumenta hasta el 142% del basal, los lípidos mantienen su concentración, el hierro aumenta hasta el 172%, el calcio permanece constante y el zinc disminuye hasta el 58% del basal (5). Los factores inmunitarios se mantienen durante el destete gradual (6). Hay que decir que estos estudios se hicieron en niños que fueron destetados por causa del propio estudio, a la edad de 7 meses, y que el destete duró 3 meses, pero no dice nada de lo que puede ocurrir durante el destete natural, que puede tardar varios años.

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Falso destete

A lo largo del primer año de vida pueden existir momentos en los que el niño muestra un menor interés por la lactancia, como consecuencia de su propio desarrollo (por ejemplo, alrededor de los 9 meses) (7). Esto no debe ser confundido con el verdadero destete. Más bien es consecuencia del creciente interés del niño por su entorno, que le hace distraerse fácilmente del pecho. En un ambiente tranquilo, con luz tenue, con un menor nivel de estimulación, el niño mamará cuanto necesite, recuperando “el tiempo perdido”.

Si pensamos que la leche es un alimento de gran importancia en la dieta del niño, al menos durante sus dos primeros años de vida, no es razonable pensar que ya no le hace falta la leche de su madre pero sí en cambio otro tipo de leche. La naturaleza no tiene previsto que una cría tome leche de una especie distinta a la suya.

En cualquier caso, si una madre no desea prolongar la lactancia hasta que el niño decida dejarlo, tal vez le sea más fácil destetarlo entre la edad de los 9 y 14 meses. Sin embargo la decisión de la madre de destetar puede no ser firme a esa edad, por lo que no se debería alentar a la madre a que lo haga con el fin de evitarle supuestas futuras molestias que tal vez no se presenten nunca.

Huelga de lactancia

A veces ocurre que un niño de repente se niega a mamar de forma brusca. A esta conducta se ha llamado “huelga de lactancia”, es autolimitada y no debe ser confundida con un verdadero destete. Las causas de esta situación pueden ser muy variadas y a veces una madre tendrá que investigar que ha ocurrido en su caso. Si se identifica y evita el motivo, la lactancia continuará.

A veces puede ser necesario más esfuerzo, especialmente si el motivo no ha sido identificado o no es evitable. Puede ser útil ofrecer el pecho en un lugar relajado, a media luz, sin distracciones o cuando el niño está medio dormido. Suele ser contraproducente intentar rendir al niño por hambre. Mientras se reinicia el amamantamiento la madre puede extraerse la leche, que le puede ser ofrecida al niño con vaso o cucharilla.

Para saber más sobre lactancia consigue nuestro Ebook Lactancia Materna: Guía para la madre. Si tienes preguntas o comentarios déjalos aquí, si quieres seguir recibiendo nuestras publicaciones sobre temas de mujer no olvides suscribirte.

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