La diabetes


La diabetes es una enfermedad crónica que se produce como consecuencia del exceso de glucosa en el cuerpo.

El exceso de glucosa que provoca la diabetes suele ser consecuencia de una insuficiente acción de la insulina, ya sea por su producción insuficiente en el páncreas, la resistencia de los tejidos a su acción o ambas situaciones combinadas.

Su prevalencia en el mundo ha aumentado de 5% en los años 80 a 8.5%, cuadruplicando el número de personas con diabetes de 108 millones a 422 millones en 2014 de la mano de un estilo de vida sedentario y una alimentación poco saludable, siendo este incremento más marcado en países de medios y bajos ingresos. Por ello, podemos decir que la diabetes es una pandemia.

Se estima que el 50% de los pacientes con diabetes mueren de enfermedad cardiovascular, principalmente cardiopatía y ACV.

Su importancia radica en que puede generar complicaciones graves e incapacitantes como ceguera, insuficiencia renal, infarto de miocardio, accidente cerebrovascular (ACV) y amputación de miembros inferiores.

Hay dos tipos principales de diabetes: la diabetes tipo 1 y la diabetes tipo 2. Ambas hacen que la concentración de azúcar en sangre sea más alta de lo normal, pero lo hacen de distintas formas.

La diabetes de tipo 1 ocurre cuando el sistema inmunitario ataca y destruye las células del páncreas encargadas de fabricar insulina. Los niños con una diabetes tipo 1 necesitan insulina para mantener sus concentraciones de azúcar en sangre dentro de la normalidad.

La diabetes tipo 2 es diferente. Una persona son una diabetes tipo 2 sigue fabricando insulina, pero su cuerpo no responde a esta hormona con normalidad. La glucosa es menos capaz de entrar en las células y de desempeñar su función de proporcionar energía (un problema conocido como resistencia a la insulina). Esto aumenta la concentración de azúcar en sangre, por lo que el páncreas debe trabajar más duro para fabricar más insulina. A la larga, este esfuerzo excesivo puede hacer que el páncreas no sea capaz de fabricar suficiente insulina para mantener la concentración de azúcar en sangre dentro de la normalidad.

Diabetes tipo 1

La diabetes tipo 1, anteriormente conocida como «diabetes juvenil» o «diabetes insulinodependiente», es un trastorno crónico en el cual el páncreas produce muy poca insulina o directamente no la produce. La insulina es una hormona necesaria para permitir que el azúcar (glucosa) ingrese a las células para producir energía.

Varios factores pueden contribuir a la diabetes tipo 1, como la genética y ciertos virus. Si bien la diabetes tipo 1, por lo general, aparece durante la infancia o la adolescencia, también puede comenzar en la edad adulta.

A pesar de la intensa investigación, la diabetes tipo 1 no tiene cura. El tratamiento se centra en controlar los niveles de azúcar en sangre con insulina y mediante la dieta y el estilo de vida para prevenir complicaciones.

Síntomas

Los signos y síntomas de la diabetes tipo 1 pueden aparecer de forma relativamente repentina y comprender lo siguiente:

  • Aumento de la sed
  • Necesidad de orinar a menudo
  • Incontinencia urinaria en niños que anteriormente no mojaban la cama durante la noche
  • Hambre extrema
  • Adelgazamiento no intencional
  • Irritabilidad y otros cambios de humor
  • Fatiga y debilidad
  • Visión borrosa
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Causas

Se desconoce la causa exacta de la diabetes tipo 1. En general, el propio sistema inmunitario del cuerpo, que normalmente combate los virus y bacterias perjudiciales, destruye por error las células del páncreas que producen insulina (islotes o islotes de Langerhans). Otras causas posibles son las siguientes:

  • Genética
  • Exposición a virus y otros factores ambientales
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Factores de riesgo

Algunos de los factores de riesgo conocidos de la diabetes tipo 1 son:

  • Antecedentes familiares. Cualquier persona con un padre, una madre, un hermano o hermana con diabetes tipo 1 tiene un riesgo levemente mayor de padecer la enfermedad.
  • Genética. La presencia de ciertos genes indica un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 1.
  • Ubicación geográfica. La incidencia de la diabetes tipo 1 tiende a aumentar a medida que uno se aleja del ecuador.
  • Edad. Aunque la diabetes tipo 1 puede aparecer a cualquier edad, aparece en dos momentos críticos. El primer momento crítico se da en niños de entre 4 y 7 años y el segundo, en niños de entre 10 y 14 años.

Complicaciones

Con el paso del tiempo, las complicaciones de la diabetes tipo 1 pueden afectar los órganos principales del cuerpo, como el corazón, los vasos sanguíneos, los nervios, los ojos y los riñones. Mantener un nivel de azúcar en sangre normal puede reducir, en gran medida, el riesgo de sufrir diversas complicaciones.

Con el tiempo, las complicaciones de la diabetes podrían provocar discapacidad o poner en riesgo la vida.

  • Enfermedades del corazón y circulatorias. La diabetes aumenta en gran medida el riesgo de tener varios problemas cardiovasculares, como enfermedad de las arterias coronarias con dolor de pecho (angina de pecho), ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, estrechamiento de las arterias (ateroesclerosis) y presión arterial alta.
  • Lesión a los nervios (neuropatía). El exceso de azúcar puede dañar las paredes de los vasos pequeños (capilares) que alimentan los nervios, especialmente en las piernas. Esto puede causar hormigueo, entumecimiento, ardor o dolor que, por lo general, comienza en la punta de los dedos de los pies o de las manos y se propaga gradualmente hacia arriba. El nivel de azúcar en sangre mal controlado puede causar que, con el tiempo, pierdas la sensibilidad en las extremidades afectadas.El daño a los nervios que afectan el tubo gastrointestinal puede causar problemas de náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento. En los hombres, la disfunción eréctil puede ser un problema.
  • Daño renal (nefropatía). Los riñones contienen millones de grupos de vasos sanguíneos pequeños que filtran los desechos de la sangre. La diabetes puede dañar este delicado sistema de filtración. El daño grave puede causar una insuficiencia renal o una enfermedad renal en etapa terminal irreversible, que requiere diálisis o un trasplante de riñón.
  • Daño en los ojos. La diabetes puede dañar los vasos sanguíneos de la retina (retinopatía diabética), lo que podría causar ceguera. La diabetes también aumenta el riesgo de otros trastornos graves de la vista, como cataratas y glaucoma.
  • Daños en los pies. Las lesiones a los nervios de los pies o el flujo sanguíneo deficiente en los pies aumentan el riesgo de diversas complicaciones. Si no se las trata, las heridas y ampollas pueden causar infecciones graves que, finalmente, podrían requerir la amputación del dedo, el pie o la pierna.
  • Trastornos de la piel y la boca. La diabetes puede hacer que seas más propenso a tener infecciones de la piel y la boca, como infecciones fúngicas y bacterianas. La enfermedad de las encías y la sequedad de boca también son más probables.
  • Complicaciones en el embarazo. Los altos niveles de azúcar en la sangre pueden ser peligrosos tanto para la madre como para el bebé. El riesgo de tener un aborto espontáneo, muerte fetal y defectos de nacimiento aumentan cuando la diabetes no está bien controlada. En la madre, la diabetes aumenta el riesgo de cetoacidosis diabética, problemas de ojo diabético (retinopatía), presión arterial alta causada por el embarazo y preeclampsia.

Prevención

No existe una forma conocida de prevenir la diabetes tipo 1. No obstante, los investigadores trabajan en la prevención de la enfermedad o en la destrucción de las células de islotes en personas recientemente diagnosticadas.

Pregúntale a tu médico si podrías ser elegible para uno de esos ensayos clínicos, pero considera con cuidado los riesgos y los beneficios de cualquier tratamiento disponible en un ensayo.

Diabetes tipo 2

Nuestros cuerpos descomponen los alimentos que ing erimos y los trasforman en glucosa y otros nutrientes que necesitamos, que luego son absorbidos por el torrente sanguíneo a partir del tubo digestivo. La concentración de glucosa en sangre sube después de una comida y hace que el páncreas fabrique una hormona llamada insulina y la libere al torrente sanguíneo. Pero, en las personas con diabetes, el cuerpo o no puede fabricar insulina o no reacciona adecuadamente a esta hormona.

La insulina actúa como una llave que abre las puertas de las células para que pueda entrar la glucosa en su interior. Sin insulina, la glucosa no puede acceder al interior de las células (las puertas están “cerradas” y no se dispone de una llave para abrirlas); por lo tanto, la glucosa permanece en el torrente sanguíneo. Consecuentemente, la concentración de azúcar en sangre es más alta de lo normal. Una concentración elevada de azúcar en sangre es un problema porque puede provocar diversos problemas de salud.

Las personas con resistencia a la insulina pueden o no desarrollar una diabetes tipo 2: todo depende de la capacidad de su páncreas para fabricar suficiente insulina para mantener unas concentraciones normales de azúcar en sangre. Unas concentraciones altas de azúcar en sangre repetidas son una señal de que una persona ha desarrollado una diabetes.

Factores de riesgo

Nadie sabe con seguridad cuál es la causa de la diabetes 2. Pero muchos niños que la desarrollan tienen por lo menos a un progenitor con diabetes y otros antecedentes familiares de esta enfermedad, por lo que parece haber un riesgo genético.

La mayoría de las personas con una diabetes tipo 2 tienen sobrepeso. El exceso de grasa dificulta más la respuesta de las células a la insulina, y el hecho de no estar activo físicamente empeora más las cosas. La diabetes tipo 2 solía afectar mayoritariamente a los adultos, pero ahora hay más y más niños y adolescentes estadounidenses que desarrollan esta enfermedad, sobre todo los que tienen sobrepeso.

Así mismo, durante la pubertad, los niños tienen más probabilidades de desarrollarla que cuando eran pequeños, probablemente debido a los incrementos normales en las concentraciones hormonales que pueden causar una resistencia a la insulina durante esta etapa de crecimiento y de rápido desarrollo físico.

Los grandes consumidores de azúcar tienen una disminución de la vitamina B12, la cual es necesaria para la absorción de insulina.

Signos y los síntomas

Los síntomas de la diabetes tipo 2 no siempre son evidentes y pueden tardar mucho tiempo en desarrollarse. A veces, no se presentan síntomas.

Es importante recordar que no todas las personas con resistencia a la insulina o diabetes tipo 2 presentan estos signos de advertencia, y que no todas las personas que presentan estos síntomas padecen necesariamente una diabetes tipo 2. Entre los signos que podrían indicar diabetes están la acantosis nigricans, acrocordones y pliegue en el lóbulo de la oreja.

Pero los niños o los adolescentes que desarrollan una diabetes tipo 2 pueden:

  • Necesitar orinar mucho. Los riñones responden a una concentración alta de glucosa en sangre eliminando la glucosa sobrante a través de la orina (pis). Los niños con una concentración alta de azúcar en sangre necesitan eliminar más cantidad de orina y con una mayor frecuencia.
  • Beber mucho líquido. Al perder mucho líquido por orinar demasiado, los niños pueden tener mucha sed y beber mucho en un intento de mantener una concentración normal de agua en su organismo.
  • Estar cansados muy a menudo. Esto se debe a que el cuerpo no puede usar la glucosa como fuente de energía adecuadamente.

Diagnóstico

Los médicos pueden saber si una persona padece una diabetes 2 haciéndole un análisis de sangre donde se mida la concentración de glucosa en sangre. Aunque un niño o un adolescente no presente ninguno de los síntomas de la diabetes tipo 2, los médicos pueden mandar un análisis de glucosa en sangre a aquellos pacientes que tengan más probabilidades de desarrollar esta enfermedad, como los que tienen sobrepeso.

A veces los médicos pueden solicitar otro análisis de sangre, llamado prueba de la hemoglobina glicosilada (hemoglobina A1c o HbA1c) para evaluar la diabetes en los niños de alto riesgo de desarrollar una diabetes tipo 2. Esta prueba muestra cómo se han controlado las concentraciones de azúcar en sangre durante los últimos meses.

Si el médico sospecha que un niño o un adolescente padece una diabetes o si se confirma este diagnóstico, lo más probable es que lo envíe a un endocrinólogo pediátrico, un médico especializado en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades del sistema endocrino, (como la diabetes y los problemas de crecimiento) en los niños.

Tratamiento

Los niños y los adolescentes con una diabetes tipo 2 usan la dieta, el ejercicio físico y los medicamentos que mejoran la respuesta del cuerpo a la insulina para controlar sus concentraciones de azúcar en sangre. Algunos de ellos también necesitan ponerse inyecciones de insulina o usar una bomba de insulina.

El tratamiento no farmacológico incluye nutrición y actividad física.

Un buen control de la diabetes es sinónimo de disminución de los gastos en comorbilidades.

Complicaciones

A veces, los niños y los adolescentes con diabetes tipo 2, resistencia a la insulina u obesidad pueden desarrollar un anillo oscuro, grueso y aterciopelado alrededor del cuello, así como una piel de las mismas características en las axilas, la ingle, entre los dedos de las manos y de los pies, o en codos y rodillas, una afección cutánea conocida como acanthosis nigricans. El oscurecimiento de la piel puede mejorar a través del tiempo al mejorar la resistencia a la insulina.

Así mismo, el síndrome de ovario poliquístico en las chicas se asocia a menudo a la resistencia a la insulina. El síndrome de ovario poliquístico es un problema que hace que los ovarios aumenten de tamaño y desarrollan quistes (saquitos llenos de líquido). Las chicas con esta afección suelen tener períodos irregulares, pueden dejar de tener la menstruación, y pueden tener un exceso de vello facial y corporal. El síndrome de ovario poliquístico también puede causar problemas de fertilidad.

La gente con resistencia a la insulina o diabetes tipo 2 también es más proclive a desarrollar hipertensión (tensión arterial alta) o concentraciones anormales de grasas en sangre (colesterol y triglicéridos). Cuando estos problemas se dan al mismo tiempo, esta afección recibe el nombre de síndrome metabólico . La gente con síndrome metabólico corre el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y otros problemas de salud.

La diabetes también puede causar enfermedades cardíacas, así como otras complicaciones a largo plazo, como los problemas oculares, las enfermedades renales (del riñón), el daño a los nervios y la enfermedad de las encías. Aunque este tipo de problemas no se suelen presentar en niños o adolescentes que han sufrido de diabetes tipo 2 en los últimos pocos años, pueden aparecer en la edad adulta, sobre todo si el paciente no ha controlado bien su diabetes.

Otras complicaciones son osteomielitis o amputación de extremidades.

Diabetes e hipertensión

Diabetes e hipertensión

Este dúo causa ceguera, insuficiencia renal crónica (IRC).

Se ha asociado pacientes con Hipertensión Arterial tratados con tiazidas y atenolol con el riesgo de padecer Diabetes Mellitus. Esta combinación en muy usada pues baja la tensión arterial efectivamente.

Diabetes y riñón

En los diabéticos puede darse la complicación de lesiones glomerulares debido a que la cicatrización se mantiene, además hay lesiones mesangiales con fibrosis y mucho colágeno. Puede haber una proteinuria masiva de 300mg/24hrs, que en un examen general de orina se ve como solo una cruz.

Es importante revisar el ojo en pacientes con nefropatía diabética, pues lo que pasa en el riñón pasa en el ojo.

Dra. Eliana Diná. Nefrología

Diabetes y tabaco


Lee nuestro artículo “Cómo mejora el cuerpo en los días, semanas, meses y años después de dejar de fumar”.


Diabetes y tabaco

Fumar aumenta el riesgo de accidente cardiovascular y derrame cerebral tenga o no tenga diabetes.

Disfunción eréctil. El tabaco estrecha las arterias, lo que causa incapacidad de una buena erección del pene; esto se agrava en el diabético por el depósito de grasa en los vasos sanguíneos.

Estudios relacionan el tabaquismo y el riesgo de Diabetes Mellitus tipo 2, es mayor de 21% en mujeres. Aumenta el riesgo de menopausia precoz.

El tabaco aumenta las catecolaminas, cortisol y hormona de crecimiento, los cuales contrarrestan la insulina.

El tabaco en mujeres embarazadas predispone a los hijos a padecer Diabetes Mellitus en la adultez. Lo mismo si el padre fuma, pues se convierten en fumadores pasivos.

Fumar aumenta el riesgo de neuropatía, retinopatía y nefropatía diabéticas.

Obesidad y diabetes

Obesidad y diabetes

Síndrome metabólico, diabetes mellitus y enfermedades cardiovasculares causan aumento del diámetro abdominal por más grasa visceral. El tejido adiposo produce retinol.

Se ha visto una mejor adherencia al tratamiento en pacientes con un índice de masa corporal (ICM) adecuado.


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