Consulta ginecológica

Aunque en la adolescencia no es obligatorio asistir regularmente, sí que es recomendable ya que el profesional que la atienda resolverá todas sus dudas y debe saber que no ha de sentir vergüenza en el momento de planteárselas.

La importancia del chequeo ginecológico, Dra Saribelkis Castillo

Primera visita

No hay una edad concreta en la que se deba ir al ginecólogo. Sí se debe hacer en caso de sentir alguna molestia o síntoma que no se sepa a qué se debe. Sin embargo, si no existe ningún motivo aparente o urgente, igualmente es aconsejable ir durante la adolescencia para aclarar dudas sobre el desarrollo, el ciclo menstrual, la higiene íntima o la sexualidad

¿Tu hija duda en ir al ginecólogo porque se siente incómoda por pensar en la exploración? ¿Le preocupa tener que desvestirse? Es bueno que sepa que esta prueba consiste en la introducción de un instrumento llamado espéculo a través de la vagina que permitirá observar el cuello del útero y hacer una toma del flujo vaginal. Además, debes concienciarle de que no es dolorosa y que se realiza en una camilla especialmente preparada para ello. Sin embargo, la exploración no tiene por qué hacerse al principio, cuando no ha habido relaciones sexuales. El médico podrá posponerla si no existe ningún problema.

Si el motivo por el que tu hija evita ir al ginecólogo es porque no quiere ir acompañada no debe preocuparse, los doctores nunca hacen preguntas indiscretas y respetarán su deseo de confidencialidad. Además, puede estar dudando aún en si ir a un ginecólogo o a una ginecóloga. El género no tiene por qué angustiarla, pues todos tienen igual formación, la opción la puede escoger ella misma  en el momento de pedir hora. Puede hacerlo a través de la Seguridad Social –el médico de familia debe remitirle-, directamente si tenéis una mutua privada o bien acudiendo a los centros municipales que prestan asistencia gratuita sobre salud reproductiva. 

¿Cuándo sí es necesario ir al ginecólogo? 

Cuando una adolescente o joven se plantee las primeras relaciones sexuales, el ginecólogo es quién mejor le puede asesorar sobre los diversos métodos anticonceptivos existentes y, él, tras la exploración y las pruebas complementarias que sean necesarias, le prescribirá el más adecuado según edad, características, necesidades y preferencias. Eso sí, cabe recordar que aunque hay muchos métodos efectivos para no quedarse embarazada, el que mejor previene el contagio de enfermedades de transmisión sexual es el preservativo.  

Se debe tener en cuenta, además, que la incidencia de este tipo de enfermedades es elevada y que hay más de 20 microorganismos patógenos que se transmiten por contacto sexual. Existe, pues, el peligro de contraer VIH, sífilis, herpes, hepatitis o gonorrea. También algunas enfermedades que, aunque menos conocidas, son igualmente graves, como la clamidia (infección que puede causar infertilidad) y el virus del papiloma (que provoca verrugas genitales y lesiones en el cuello del útero hasta del punto de causar cáncer de cuello de útero). 

Según el mismo estudio, algunas mujeres también contraen vaginitis, una inflamación de la vagina que tiene tres posibles variantes: vulvovaginitis, tricomoniasis o vaginosis bacteriana. Todas caracterizadas por la secreción de flujos poco frecuentes y la irritación de la abertura de los labios de la vagina. 

¿Cuándo volver a visitarse?

Es a partir del inicio de las relaciones sexuales cuando se debe ir al ginecólogo, como mínimo, cada dos años y aprovechar para realizarse una citología, como prueba preventiva de enfermedades ginecológicas.

Embarazada, Qué esperar en consulta?

Estoy embarazada! Y ahora? Nuestra primera impresión después de ver la prueba de farmacia en el baño, salir corriendo a decírselo a todos. Luego de llorar de emoción con tu esposo, llamar a las abuelas y a la amiga del colegio; pues debes ir a consulta.

Estas embarazada?

Llama inmediatamente a tu ginecólogo y ve a la emergencia más cercana si presentas cefalea (dolor de cabeza) importante, edema o hinchazón, visión borrosa o con lucecitas, dolor del lado izquierdo del pecho, zumbidos en los oídos, sangrado transvaginal, estas en labor de parto, dolor fijo o intermitente seriado, aumento de peso súbito después de las 20 semanas de gestación.

A partir de la semana 37 las contracciones de Braxton Hicks (que son normales y las puedes sentir durante gran parte del embarazo) pueden volverse intermitentemente rítmicas, bastante frecuentes y muy dolorosas, haciéndote creer que ya estas de parto, sin embargo, puedes diferenciarlas de las contracciones de parto porque estas aumentan de manera consistente en duración, en intensidad y en frecuencia.

Categorías:Ginecología, Mujer

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